Pajarito abraza la paz.

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El futuro de este municipio de la Provincia de La Libertad, importa a su Alcalde y a su Gobernador.

Sobre la vía pionera que permite desde el siglo XIX a habitantes de los llanos orientales conectarse con el centro del país, rodó la noche del viernes 23 de febrero de 2018, el primer bus escolar que una administración departamental entrega al municipio de Pajarito.

Otros 7 vehículos que harán más felices los días de colegio de niñas y niños rurales, fueron entregados en Pauna, Tota, Guayatá, Garagoa, Páez, San José de Paré y San Luis de Gaceno. Se trata de automotores modelo 2018, que alcanzan en conjunto, una inversión de $ 10.392.937.316.

El bus de Pajarito movilizará de lunes a viernes a 68 estudiantes desde las veredas Corinto, Curisí, Huerta Vieja, Quebrada Negra y Jotas hasta la Institución Educativa Técnica Agropecuaria (IETA); esto significa que, en adelante, el cansancio y horas de camino a pie bajo el frio, el sol y la lluvia, ya no serán excusas para abandonar las clases.

Hasta ahora Pajarito había sido noticia en medios regionales y nacionales, por combates y crímenes como la desaparición y posterior ejecución extrajudicial de jóvenes campesinos como Carlos Mesías Guevara Rincón, en marzo de 2007, o Eyvir Dalil Montaña Chaparro en agosto del 2005; por los hechos aún dolorosos de Recetor, Casanare a 20 minutos de allí, entre el 29 de noviembre de 2002 y el 11 de marzo de 2003 cuando un grupo armado ilegal buscando controlar la cordillera oriental, imaginaba que sus enemigos eran las familias que habitaban casas de techo de zinc y paredes de madera, y entonces acababan con sus vidas; por el asentamiento de más de 300 personas que, invadidas del miedo que produce la guerra, arribaron a Pajarito desde corregimientos vecinos en noviembre de 2001. Un mes después, el 1 de diciembre, sucedió la masacre de 18 boyaceses en el Páramo de La Sarna, sobre la vía hacia Pajarito.

No obstante las víctimas de desaparición forzada, asesinatos selectivos y despojo de tierras, en Pajarito, serían muchas más; solo que familiares sobrevivientes no denunciaron nunca, por temor a retaliaciones.

Casi dos décadas más tarde no desaparece del todo la sombra de un pasado con cantidad de recuerdos “de cosas impresionantes”, dice Inocencio Pérez Castro, alcalde de Pajarito, subiendo de manera inevitable el tono de su voz e intentando contener sentimientos evidentes por su terruño y los gobernantes que este no tuvo para defender a su gente.

Sin embargo, las noches y los días del Municipio limítrofe con el llano, emanan serenidad. En la actualidad, a cualquier hora pasan carros con cargas de productos del campo, un indicio del dinamismo de la economía de aquella región donde confluyen montañas y llanuras.

A Pajarito ya no llegan fulanos con el rostro cubierto, disparando e insultando. Este es de hecho, un lugar priorizado dentro de estrategias para consolidar la paz territorial a propósito del posconflicto, como ZOMAC o Zonas Más Afectadas por el Conflicto, que impacta, a partir de estímulos a la inversión a municipios con requerimientos especiales para impulsar su desarrollo. Por otra parte, los OCAD Paz creados en 2017 para destinar recursos del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías, particularmente a proyectos relacionados con la implementación del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto, contemplan el tratamiento de vías terciarias del Municipio; en enero pasado fue aprobada por más de $ 4000 millones, la iniciativa que mejora 2,7 kilómetros de placa huella de la vía principal entre Pajarito y Recetor. Así, gobiernos nacional y departamental, empiezan a compensar el olvido por décadas, de provincias completas como en el caso de La Libertad.

Para creer que mejores días están por venir en realidad, es necesario saber que de las diez veredas de Pajarito ya no abunda la zozobra sino lulo, mandarina, mora, zapote, yuca, plátano, la ancestral malanga, trucha, y café especial de marca Candelas en honor a una de las cascadas más imponentes de América del Sur: Salto Candelas. El alcalde Pérez trabaja con esmero por lograr un mayor protagonismo de estos productos, en mercados dentro y fuera de Colombia.

En cuanto a infraestructura vial rural, el Alcalde asegura que antes del mandatario Carlos Amaya al tema no le prestaban atención. “Dentro del plan de gobierno, propusimos el mejoramiento de 3 kilómetros de placa huella; por fortuna, ya tenemos recursos aprobados en OCAD Paz, para 2,7. Esperamos conseguir 1 kilómetro y medio más, o 2. De esta manera proyectamos obras a 30 años, a favor de nuestro campesinado”, declara Pérez Castro.

Importante saber, además, que por las carreteras del Municipio ya no circulan camionetas con hombres y armas, sino niñas, niños y jóvenes con los ojos abiertos antes que salgan los primeros rayos de sol, entre las 4:00 y las 5:00 am de lunes a viernes. En 2 o 3 paradas por vereda, esperan con la misma emoción a Alfonso Mesa, el conductor del nuevo bus escolar de Pajarito.

Dos de ellos son Daniel Avella Bello, de 11 años y 6°, y Cristian Suárez Ruíz, de 12 años y 7°. Daniel despierta a las 5:00 de la mañana, porque su vivienda queda en Corinto a 40 minutos en carro desde Pajarito; es el primer niño que el bus recoge. Cristian vive en Curisí, a 30 minutos, pero, para llegar hasta donde pasa el bus a las 6:00 am, debe despertar a las 4:00 y caminar todavía, en compañía de su hermana de 9°, una hora y media desde el sitio Charanga en la montaña; el sueño de convertirse en veterinarios, es su motivación.

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El señor Mesa se acerca a los 50 años de edad, de los cuales 22 ha dedicado a la conducción de todo tipo de automotores, y los últimos 6, al transporte de estudiantes. “Un buen carro me puso a estrenar el Gobernador”, expresa con los primeros claros de cielo y después de tomar su matutino café, cortesía de uno de sus vecinos en la vereda Curisí. Allí nació y creció, pero debió dejar casa, animales y cultivos, durante algún tiempo, mientras la violencia acechaba la región por razones aún desconocidas para la suya y cientos de familias campesinas de Pajarito. Apenas podían pasar por la finca cada 15 o 20 días e irse pronto, con nervios, como si no les perteneciera, recuerda.

Alfonso Mesa, hoy esposo y padre de dos adolescentes, una mujer y un hombre, no ocultó la alegría que sintió antes, durante y después de la entrega del bus. Fue él quien lo llevó desde Tunja hasta el Municipio, y luego desde el parqueadero de la Alcaldía hasta el Parque Principal, al medio día del memorable 26 de febrero de 2018.

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También don Alfonso, como le dicen sus pasajeros, se encargó de quitarle el polvo del viaje, lavarlo y dejarlo reluciente de ventanas a llantas, y festivo gracias a algunas las bombas verdes, blancas y naranjas colocadas en compañía de Gladis Mahecha Sierra, primera dama; Mildred Suárez, directora del Sisben; Fredy Salamanca, director de Control Interno; y Edilma Avella, encargada de Servicios Generales de la administración Pérez Castro.

En medio del evento que reunió a la comunidad alrededor de la entrega oficial del bus, el señor Mesa, Hugo Guarín Rincón, rector de la IETA; Nelson Sotaquirá, sacerdorte; José Eliseo Rodríguez, juez, estudiantes, docentes, concejales y gabinete local, presenciaron el esperado momento, cuando el Alcalde recibió de manos de Herman Amaya Tellez, asesor para el Contrato Boyacá Bicentenario y enviado del Gobernador, llaves y documentos del medio de transporte escolar más cómodo y moderno que ha tenido Pajarito.

Menos podía el asesor Amaya dejar de manifestar la dicha contagiada desde su llegada a este Municipio de la Provincia de La Libertad, parte vital de la ruta del Ejército Patriota en 1819, hoy objeto de proyectos de impacto, dada su relevancia para la conquista de La Independencia hace casi 200 años.

“Señor Gobernador, ¡gracias! Estas son acciones concretas que transforman la vida de millones de boyacenses. Desde Pajarito, enormes abrazos de gratitud por su liderazgo y por logar que la vida de nuestra niñez, mejore”, indicó el Asesor a bordo del vehículo y durante un recorrido de prueba, rodeado de estudiantes como Daniel, Cristian y Vanesa, quien puedo saludar al Gobernador vía teléfono para agradecerle en nombre de sus compañeras/os, por pensar en su bienestar; el ingeniero Carlos Amaya, le aseguró a ella y el resto de estudiantes, que podrán ir al colegio sin necesidad de caminar como antes, y llegar tan lejos como deseen por el camino de la educación.

Pajarito existe y ahora le importa al gobierno departamental. Carlos Amaya reconoce su rol histórico y apuesta por el futuro familias que ya tuvieron suficientes angustias. El Gobernador está interesado en que, a través inversiones en educación, en la productividad del campo, la protección de los ecosistemas naturales y la biodiversidad, y en turismo, Pajarito abrace para siempre la paz real, esa que trae obras para crecer. (Fin / Deisy A. Rodríguez Lagos).

Oficina Asesora de Comunicaciones y Protocolo.

Gobernación de Boyacá.

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