Gobernador de Boyacá ya se encuentra en su casa iniciando proceso de recuperación

Tunja, 25 de julio de 2016. (OPGB). “Doy gracias a Dios porque me ha dado una segunda oportunidad sobre la tierra y sabré aprovecharla. Infinitas gracias por sus oraciones, por sus manifestaciones de cariño y por la esperanza que habita hoy en sus corazones. Después de haber pasado los días más difíciles de mi vida, días de angustia y mucho dolor, vuelvo a mi casa, con un carácter fortalecido y un gran aprendizaje. Inicio hoy un largo proceso de recuperación, que aunque no desconozco será difícil, con la fuerza que me da el amor por este pueblo que lo merece todo, lograré muy pronto seguir caminando junto a ustedes.

Hoy reitero, que lo más sublime en el universo es la vida y hoy celebro la oportunidad de abrir los ojos y ver el mundo de nuevo. Reconozco que la vida es maravillosa y mientras podamos respirar, tendremos la oportunidad de hacer de este, un mejor lugar para todos.

Les digo a todos y cada uno de los boyacenses, de los colombianos, que es hora de cambiar nuestra forma de hacer las cosas, es hora de levantarnos, de ponernos en pie y decir que estamos dispuestos a hacer un nuevo país, un mejor departamento, una mejor familia. Hoy pido que toda marcha sea una marcha por la vida, que toda manifestación sea un grito de esperanza, que todo brazo que se alce sea para señalar un nuevo mañana, que resolvamos nuestras diferencias con argumentos y que seamos capaces de superar la página de la guerra y la barbarie.

Seremos un pueblo que avanza y resolveremos problemas mundiales el día en el que sepamos que la vida es sagrada, que los pueblos crecen cuando entendemos que la vida de cada uno es el principal recurso de un país, que los seres humanos somos los que forjamos el destino de nuestras naciones y por ello, es preciso entender aquella frase: “Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona aunque piense y diga diferente”, Jaime Garzón.

Espero, entonces, que Boyacá le recuerde al país, que la manera de ser libres es perdonando, es superando nuestros problemas de la mejor manera, que por encima de nuestras diferencias está el bien común, que Boyacá es una tierra de paz y que esperamos que la paz, llegue a cada uno de los rincones de nuestros valles y montañas.

Hoy le doy gracias a Dios y me postro ante Él por su misericordia. Hoy recuerdo a mis compañeros de camino, a John y a Gustavo, porque sé que hubiesen querido seguir caminando, pensando en un mañana más agradable con escuelas para todos los niños y música en las plazas.

Hoy pienso en quienes han muerto por el odio y el tedio de unos cuantos, en las madres que lloran a sus hijos en una guerra de infamias y soledades, en los niños que esperan con afán el abrazo de sus padres antes que el dinero.

Espero que no sea tarde, y que muy pronto comprendamos que para cambiar el rumbo de cualquier nación es determinante respetar la vida, mientras tanto, los esfuerzos que hagamos a cualquier nivel serán en vano.

De nada sirve hacer vías de ocho carriles y llenar las ciudades de concreto si aun no hemos construido puentes sobre nuestras más sencillas diferencias, si aun desconocemos el valor del diálogo y nos faltan argumentos a la hora de saber que más allá de cualquier riqueza que podamos tener, el más grande patrimonio es la vida.

Abrazo de nuevo la vida y sé que después de un milagro nada vuelve a ser igual. Cada detalle cobra más valor y estoy seguro que no seré el mismo después de esto.

He enfrentado 5 intervenciones quirúrgicas con éxito y espero levantarme con más fuerza y con más ganas de trabajar por mi tierra y de decirle a mi pueblo, que es preciso perdonar para empezar a construir el departamento que tanto soñamos.

Recuerdo el verso de Benedetti: “cada ciudad puede ser otra cuando el amor la transfigura” y hoy les digo, este departamento puede ser otro si estamos dispuestos a configurarnos nuevamente, si estamos dispuestos a ser transfigurados por la disciplina y el rigor que exige aprender a ser mejores cada día.

Boyacá se levanta de nuevo y la crea un pueblo que empieza a pensar y a caminar distinto. Boyacá escribe un legado que dejará para la historia de toda una nación y por eso me siento orgulloso de abrir los ojos de nuevo y saber que estoy en esta tierra donde se escribe una página de honor y libertad.

Con profundo amor y agradecido con Dios por la vida”.

Carlos Andrés Amaya Rodríguez

Gobernador de Boyacá

 

Oficina Asesora de Comunicaciones y Protocolo

Gobernación de Boyacá. 

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